Trinidad - Beni

Cacao beniano de Emmoní, sello de calidad y constancia

ESCRITO POR: Mariana pérez

Trabajo en equipo, apoyo comunitario y constancia son la fórmula detrás del cacao beniano que hace la empresa Emmoní y que se encuentra entre los 20 mejores del mundo. Tres mujeres conducen este emprendimiento chocolatero en el cual depositan su esperanza, desarrollo y desafíos de expansión.

Bajo la guía y coordinación de Casey Keiderling, las benianas Vivian Ibáñez y Lorena Laguidey, consolidaron la empresa Emmoní en el municipio de Huacaraje. En contra-ruta a la tradicional pasta que se obtiene del cacao y que circula en el mercado nacional, el equipo apostó por el grano del cacao como producto final y colocó todos sus esfuerzos en el proceso de la poscosecha, que es donde se determina su sabor y aroma.

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Orgullosa, Vivian afirma que el cacao “es 100% puro” y que una de las razones para el éxito de la empresa es el manejo minucioso de toda la cadena productiva que inicia con la cosecha de la mazorca. Esta primera labor está en manos de 180 familias de las comunidades indígenas itonamas de San Francisco, San Carlos, Catiene, San Pedrito e Itauwa.

Emmoní compra toda la zafra a estos recolectores entre enero y febrero de cada año. Los lugares donde se hallan las plantaciones o cacaotales, denominadas también islas de cacao, quedan cerca de la estancia El Pilar, predio donde Lorena lidera el proceso de la poscosecha que implica la fermentación, secado de las semillas y el sellado de los envases enviados a Trinidad, capital del Beni.

“Nosotros hacemos un secado especial. Es bastante trabajoso, todo es manual, es un trabajo muy duro”, coinciden ambas. En esta etapa se determina el aroma, amargor y sabor final de cada grano de chocolate que luego de quedar bien empaquetado recorre Trinidad y Santa Cruz -por cuestiones administrativas que Vivian asume-  hasta llegar a Francia, donde le esperan los mesones de la culinaria francesa.

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Es justamente en este país donde Casey recibe la posta del producto y le aplica un último proceso de selección y revisión de calidad con la prueba de la “guillotina”, que consiste en quebrar en partes iguales las muestras de los granos para auscultar su textura y características. Comienza así la etapa de ventas y distribución en el mercado internacional desde Francia.

El empeño acompaña a Emmoní desde el propio nombre. Esta palabra griega significa perseverancia y es gracias a esa actitud conjunta que en 2019 su cacao amazónico, en representación de Bolivia, logró colocarse entre los 20 mejores del mundo, en el marco del programa International Cocoa Award que tuvo lugar en París ese mismo año.

Vivian relata que junto con Lorena hicieron todo lo posible por viajar al acto de premiación. Cuando lograron colectar el dinero para los gastos no pudieron hacerlo por el contexto de la crisis política y social desencadenada en el país en el último trimestre de ese año, no pudieron tramitar sus visas.

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“Ese es el premio máximo que recibe un chocolatero y eso es una vez en la vida (no se puede concursar todos los años). Nosotros ya tenemos este premio, ya lo logramos y es para siempre”, expresa Vivian. Detrás de esta emprendedora llena de optimismo se encuentra una esposa, madre de tres hijos adultos y abuela. Le alegra contar que recibe el apoyo de su familia con temas administrativos de exportación, licencias y transporte.

En esa misma lógica, Lorena no solo es la protagonista en la fase de producción del cacao, sino también constituye un pilar en la vida de sus hijos, una niña de 11 años y un niño de nueve. “Soy una mujer sola, trabajadora, emprendedora, amante del chocolate”, se define.

Y pese a que el último tiempo de la pandemia por COVID-19 no fue el mejor en ventas, debido a que retrasaron las entregas en Francia, tuvieron la suerte de que algunos compradores las esperaron para poder adquirir los granos de cacao. Vivian sostiene que Emmoní tiene como reto expandir la producción de su chocolate, lo que a su vez implica mayor demanda y oportunidades para los recolectores de Baures y Huacaraje.

«Soy una mujer trabajadora, emprendedora, amante del chocolate»

Lorena Laguidey

Con ese desafío, la empresa de cacao silvestre beniano avanza en su propósito de trascender al mercado internacional con un producto de excelencia, de sabor y aroma de chocolate puro. “Queremos llegar a más lugares llevando el nombre de Bolivia en alto, y del Beni más que todo”, anhela Vivian.

*El proyecto Paisajes Amazónicos Bolivianos (PASOS) de HELVETAS Swiss Intercooperation Bolivia, promueve espacios que permiten el fortalecimiento y la visibilización de experiencias como las de Emmoní que aportan al desarrollo local y nacional.

(*) Escrito por Mariana Pérez, comunicadora social, periodista y docente universitaria.

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Rigliana Portugal
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Fotos: Proyecto PASOS

Especialista en Desarrollo de Sistemas de Mercados y Coordinadora del Proyecto Cacao Amazónico Boliviano, en HELVETAS Swiss Intercooperation. Magister en Agronegocios y Cadenas Productivas (UMRPSXCH), Magister en Administración de Empresas (UMSA), Diplomados en: Desarrollo de Planes de Negocio (UPB), Asociatividad (UPB), Especialista en mercados y exportación de productos agrícolas.
Técnico de Manejo Integral de Cacao en HELVETAS Swiss Intercooperation, Ingeniero Agrónomo (UMSA), Diplomado en: Integración de la Adaptación al Cambio Climático en la Planificación del Desarrollo (CATIE). Especialista en Sistemas Agroforestales.
Especialista Gestión del Conocimiento y Comunicación/Punto Focal de Género, en HELVETAS Swiss Intercooperation, Bolivia. Doctoranda en el Doctorado Interuniversitario en Comunicación (Universidades de Huelva, Sevilla, Cádiz y Málaga - España). Magíster en Ciencia, Tecnología, Comunicación y Cultura (Universidad de Salamanca) y en Educación Superior (Universidad de La Habana).